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Ciencia de la Nueva Era


Ciencia de la Nueva Era – Introducción
La ciencia de la Nueva Era está basada en una creencia en el cambio evolutivo positivo con el tiempo. Este enfoque no se centra tanto en los cambios biológicos como en el enfatizar que la humanidad está ascendiendo hacia una era de conciencia más elevada. Los humanistas cósmicos creen que todo, en última instancia, es energía que permitirá a las personas alcanzar la unidad con otros en un tipo de conciencia colectiva. Pierre Teilhard de Chardin nos dice: "La evolución es una luz que ilumina todos los hechos, una curva que todas las líneas deben seguir. . . . El hombre descubre que no es nada más que la evolución tomando conciencia de sí misma."1

La conciencia colectiva significa que el "objetivo supremo del individuo es expandirse hacia la unidad universal, lo cual realmente significa que el individuo desparece como una persona separada."2 El humanismo cósmico postula una teoría evolucionista que permite no solamente el desarrollo individual, sino también el colectivo. Marilyn Ferguson escribe: "La demostrada plasticidad del cerebro humano y de la conciencia humana ofrece la posibilidad que la evolución individual pueda conducir a la evolución colectiva. Cuando una persona ha descubierto una nueva capacidad, su existencia es de pronto evidente para otros, quienes entonces pueden desarrollar la misma capacidad".3

No todos evolucionarán a una tasa uniforme hacia una conciencia más elevada. Más bien, cuando suficientes personas alcancen una conciencia más elevada, otros serán absorbidos (o evolucionados) en la conciencia colectiva iluminada. Por esto, no todas las personas necesitan adoptar el movimiento de la Nueva Era para que pueda llegar a ser una realidad—dedicados humanistas cósmicos pueden actuar simplemente como el catalizador para un salto evolutivo hacia la utopía. A este enfoque lo denominamos "Evolución Cósmica".


Ciencia de la Nueva Era – La Evolución de la Ciencia
La Nueva Era también tiene una visión extraordinaria de la ciencia. Mientras que los cristianos ven el método científico como una manera de descubrir el diseño de Dios del universo, y los humanistas seculares ven la ciencia como un medio para comprender la mecánica del mundo natural, los humanistas cósmicos creen que la visión tradicional de la ciencia, como el aprender a controlar las leyes de la naturaleza, ha llevado a un asalto en el equilibrio de la armonía planetaria. Según William Thompson: "El propósito consciente de la ciencia es el control de la naturaleza; su efecto inconsciente es trastorno y caos. El surgimiento de una cultura científica estimula la destrucción de la naturaleza, de la biosfera de relaciones entre plantas, animales, y humanos que hemos llamado 'naturaleza.'"4 Como resultado, los humanistas cósmicos creen que el planeta está en serias dificultades.

Thompson y otros humanistas cósmicos creen que la revolución científica que se desarrolló durante los años 1600 fue responsable de la violación del planeta. La idea predominante de científicos tales como Isaac Newton fue "una descripción de fuerzas mecánicas previsibles."5 Marilyn Ferguson escribe que este enfoque a la ciencia "podría finalmente explicar todo en términos de trayectorias, gravedad, fuerza. Podría encerrar los últimos secretos de un 'universo de alta precisión.'"6

Pero esta comprensión del mundo en términos de leyes mecánicas estuvo limitada en lo que pudo lograr, y preparó el camino para el próximo desarrollo en la ciencia. El promotor de la Nueva Era, James Redfield, introduce este tema en su novela de gran venta La Profecía Celestina. El principal personaje en la historia recibe una corta lección de historia de la ciencia por un profesor de física, quien explica: "La idea era crear una comprensión del universo que hiciera parecer al mundo seguro y manejable . . .”

Pero a comienzos del siglo XX esta actitud cambió entre los científicos. Según el profesor ficticio de Redfield, el cambio ocurrió cuando dos investigaciones "de nuevo abrieron nuestros ojos a los misterios del universo. . . aquellos de la mecánica cuántica, y aquellos de Albert Einstein. Todo el trabajo de la vida de Einstein fue demostrar que lo que percibimos como materia dura es mayormente espacio vacío con un patrón de energía que lo recorre. Esto nos incluye a nosotros. Y lo que la física cuántica ha demostrado es que . . . cuando usted separa pequeños aspectos de esta energía . . . el acto de observación mismo, altera los resultados—como si estas partículas elementales estuvieran influenciadas por lo que el experimentador espera. . . . Es otras palabras, el material básico del universo, en su núcleo, se parece a una clase de energía pura que es maleable a la intención y expectativa humana, de una manera que desafía nuestro antiguo modelo mecanicista del universo. . . ."7 Ferguson explica el cambio en cómo la ciencia es interpretada: "Nuestra comprensión de la naturaleza cambió de un paradigma de mecanismo de relojería a un paradigma de incertidumbre, de lo absoluto a lo relativo."8 De esta manera, los humanistas cósmicos alegan que las últimas investigaciones científicas apoyan la teología panteísta y la filosofía no-naturalista.


Ciencia de la Nueva Era – El Próximo Paso Evolutivo
Esta visión de la ciencia de la Nueva Era también proporciona percepciones en la próxima etapa de la evolución. El cambio evolutivo en que se enfocan los humanistas cósmicos es principalmente aquel de nosotros y de la humanidad como un todo. Hablando de este cambio, David Spangler dice: "En este contexto [evolutivo], las civilizaciones, como los individuos, atraviesan cambios profundos de vez en cuando que representan discontinuidades; esto es, se da un salto o cambio desde una condición evolutiva a otra. La Nueva Era es ese cambio."9 Spangler no habla como un humanista secular que ve el cambio evolutivo como una fuerza ciega de la naturaleza actuando sobre los organismos vivos, y a la humanidad simplemente como una parte del universo natural. En cambio, Spangler utiliza la evolución como un cambio en el flujo de energía cósmica, resultando, no en una forma más elevada de vida, sino en una conciencia más elevada entre la humanidad.

Los humanistas cósmicos creen que una élite, una porción iluminada de la raza humana, saltará a esta Nueva Era como un salto evolutivo, llevando consigo al resto de la humanidad. Ferguson concuerda en que la Nueva Era "requiere de un mecanismo de cambio biológico más poderoso que la mutación fortuita." Lo que se necesita es la "posibilidad de evolución rápida en nuestro propio tiempo, cuando el equilibrio de las especies está puntuado por el estrés. El estrés en la sociedad moderna es experimentado en las fronteras de nuestros límites psicológicos, en vez de en nuestros límites geográficos."10 Ferguson utiliza los términos de equilibrio puntuado naturalista, pero le da un significado de Nueva Era a estos términos. Ella está comprometida con la fuerza cósmica invisible que impregna todo, y aquí, como Spangler, describe el cambio rápido de perspectiva que los humanistas cósmicos creen que envolverá a la humanidad.

En vez de más evolución física humana determinada por la geografía, el ambiente, y la selección natural, los humanistas cósmicos creen que la evolución es psicológica. Esta evolución psicológica guía a la humanidad hacia un orden social más elevado—"un Nuevo Orden Mundial Único."11

¿Cómo seremos después de que ocurra el salto evolutivo a la Nueva Era? Armand Biteaux explica: "Cada hombre es un Cristo individual. Esta es la enseñanza para la Nueva Era. . . Todos recibirán el beneficio de este paso en la evolución humana."12

En la Nueva Era, los humanistas cósmicos creen que todos alcanzaremos una conciencia más elevada o divinidad. "La aparición final del Cristo no será la de un hombre en el aire, ante el cual todos debemos arrodillarnos," dice John White. "La aparición final del Cristo será un evento evolutivo. Será la desaparición del hombre infrahumano egocéntrico y la ascensión del Hombre centrado en Dios. Una nueva raza, una nueva especie, habitará la Tierra—personas que colectivamente tienen la estatura de conciencia que tuvo Jesús."13 Una vez que la conciencia colectiva más elevada sea alcanzada, la humanidad estará en unidad consigo misma en la divinidad colectiva.

Mucho de la base de la creencia de los humanistas cósmicos yace en las escrituras de Pierre Teilhard de Chardin, un paleontólogo que trabajó para conciliar el cristianismo y la evolución. Él logró esta conciliación reemplazando el cristianismo con el panteísmo. Teilhard creía en "un 'panteísmo' muy real si se quiere, pero un panteísmo absolutamente legítimo."14 Peter Russell cree: "Tendencias y patrones evolucionistas . . . sugieren una posibilidad adicional: el surgimiento de algo más allá de una conciencia planetaria única o Supermente: un nivel completamente nuevo de evolución, tan diferente de la conciencia, como la conciencia lo es de la vida, y la vida lo es de la materia."15 Sin embargo, si la conciencia planetaria no es alcanzable, la mayoría de los humanistas cósmicos están dispuestos a conformarse con alcanzar la divinidad individual.


Ciencia de la Nueva Era – Conclusión
La ciencia proporciona una generosa garantía para la Nueva Era—saltos para toda la humanidad, y para el universo mismo, hacia el estatus de divinidad. El Jardín del Edén no es un lugar real en el pasado, donde Adán y Eva cometieron el pecado original. Más bien, el Jardín está en nuestro presente y nuestro futuro. El mitólogo Joseph Campbell enseña que estamos viviendo en el Edén hoy, y estamos evolucionando hacia la creciente conciencia de que residimos en el paraíso.

Esta visión de la evolución le proporciona consuelo al humanista cósmico, en gran parte porque promete una futura divinidad compartida. Adicionalmente, resuelve el problema del pecado (avaricia, envidia, chisme, calumnia) negando la realidad de la caída en el pecado, o del pecado inherente de la naturaleza humana.

La idea de Campbell, de que estamos viviendo en el paraíso ahora (a diferencia de un mundo perfeccionado futuro) es problemática a la luz de las guerras del siglo XX, y de los acontecimientos catastróficos y sin precedencia que hemos experimentado en los primeros años del siglo XXI. Aunque no tenemos manera de saber cómo respondería él a los acontecimientos trágicos de este siglo, con respecto a aquellos del último siglo dijo: "Esa es la manera en que se siente, pero esto es, esto es el Edén." Dice: "Necesitamos ver, no el mundo de cosas sólidas, sino un mundo de resplandor."16

¡Aprenda Más!

Notas:
Presentado con autorización del libro:Understanding the Times: The Collision of Today’s Competing Worldviews(Rev. 2nd ed), David Noebel, Summit Press, 2006. Cortesía de John Stonestreet, David Noebel, y del Christian Worldview Ministry en Summit Ministries. Todos los derechos reservados en el original.

1 Pierre Teilhard de Chardin, The Phenomenon of Man (New York, NY: Harper and Row, 1955), 219, 221.
2 Dean C. Halverson, Crystal Clear: Understanding and Reaching New Agers (Colorado Springs, CO: NavPress, 1990), 77.
3 Marilyn Ferguson, The Aquarian Conspiracy (Los Angeles, CA: J.P. Tarcher, 1980), 70.
4 William Irwin Thompson, “Nine Theses for a Gaia Politique,” Sustainable Habitat (IC#14) (Otoño 1986): 58, el cual puede encontrarse en http://www.context.org/ICLIB/IC14/Thompson.htm.
5 Ferguson, The Aquarian Conspiracy, 26–27.
6 Ibid., 26.
7 James Redfield, La Profecía Celestina (New York, NY: Warner Books, 1993), 41–2.
8 Ferguson, The Aquarian Conspiracy, 27.
9 David Spangler, Emergence: The Rebirth of the Sacred (New York, NY: Delta/Merloyd Lawrence, 1984), 18.
10 Ferguson, The Aquarian Conspiracy, 70.
11 Randall N. Baer, Inside the New Age Nightmare (Lafayette, LA: Huntington House, 1989), 47.
12 Armand Biteaux, The New Consciousness (Minneapolis, MN: The Oliver Press, 1975), 128.
13 John White, “The Second Coming,” Revista New Frontier, diciembre de 1987, 45.
14 de Chardin, The Phenomenon of Man, 310.
15 Peter Russell, The Global Brain (Los Angeles, CA: J.P. Tarcher, 1983), 99.
16 Joseph Campbell, The Power of Myth (New York, NY: Doubleday, 1988), 230.



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Todos hemos pecado y merecemos el juicio de Dios. Dios, el Padre, envió a Su único Hijo para cumplir ese juicio por aquellos que creen en él. Jesús, el creador y eterno Hijo de Dios, quien vivió una vida sin pecado, nos ama tanto que murió por nuestros pecados, tomando el castigo que merecíamos, fue sepultado, y levantó de la muerte como lo dice la Biblia. Si de verdad crees y confías de corazón en esto, recibe a Jesús como tu Salvador, declarando: "Jesús es Señor," serás salvado del juicio y podrás pasar la eternidad con Dios en el cielo.

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